«La democracia se defiende ejerciendo la democracia…»
188,355 ciudadanos mexicanos hicieron historia, muchos de ellos aún no lo saben, pero entre todos lograron presentar la primera iniciativa popular en materia electoral de la historia, rompiendo así una práctica que era propia de los partidos políticos y los gobiernos en turno.
Las reformas electorales de nuestro país, han sido producto de las propuestas, deliberaciones, debates y aprobaciones de los partidos políticos y el gobierno federal. Si bien, en todas ellas, se ha tomado en cuenta la opinión de los académicos, expertos y técnicos en materia electoral, la construcción de la propuesta estaba ajena a la ciudadanía, solían ser acciones propias de la «clase política».
Con el nacimiento constitucional de diversas formas de participación ciudadana a través de la democracia participativa, se reconoció en el año 2014 el derecho de los ciudadanos a presentar iniciativas de reforma sin la necesidad de que mediara la gestión de los partidos políticos, sus bancadas o diputados en lo particular, el derecho a presentar iniciativas de reforma es una realidad y las Cámaras están obligadas a darles trámite a dichas iniciativas porque guardan el carácter de «preferente», es decir, tienen preferencia sobre el resto de la agenda legislativa por su alto valor dentro del sistema democrático.
Presentar iniciativas populares conforme lo señalado por la Constitución, representa un gran reto, no sólo porque se debe elaborar con técnica legislativa para que en su discusión y probable aprobación no se requiera de la manipulación excesiva para hacerla viable en términos parlamentarios, sino porque
Ante el anuncio, más bien la amenaza del régimen de imponer una reforma electoral que desde el diseño del proceso de elaboración adelantaba que sería regresiva y autoritaria, toda vez que la propuesta ya no sería elaborada por todas las fuerzas políticas, sino por una «comisión presidencial» que fue creada para que fingiera consultar a la ciudadanía una propuesta que como sabemos, esta dictada desde Palenque.
Para montar el teatro, la presidenta creó una comisión conformada por 7 integrantes, la mayoría de ellos impresentables, se aprobó y publicó un decreto que ordena su creación y funciones, previendo que dicha comisión vivirá hasta el año 2030, lo cual significa que todos los integrantes, especialmente su presidente Pablo Gómez serán aviadores durante todo este largo proceso, el cual, por cierto, termine cuando quede aprobada la reforma propuesta
El 8 de octubre de 2025, un grupo de activistas reunidos bajo el esfuerzo titulado «Salvemos la Democracia», anunciaron que tenían la intención de presentar una iniciativa ciudadana de acuerdo a la figura que reconoce la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la iniciativa popular es la vía para que las y los ciudadanos accedan al proceso legislativo sin la necesidad
La Marea Rosa pretende presentar una iniciativa ciudadana que contiene 5 elementos básicos para la democracia:
1. Que haya un árbitro justo,
2. Que haya un piso parejo para todos,
3. Eliminar trampas,
4. Sacar a la delincuencia de las elecciones, y
5. Terminar con el chapulineo y la sobrerrepresentación.
permiten que los ciudadanos sean parte de la historia democrática de una comunidad política. La democracia 3D supone –para la ciudadanía– dejar de asistir al devenir de la historia social como meros espectadores que emitirán su juicio al final de la proyección, y participar de la trama como protagonistas.
Lejos del concepto del “ciudadano total” con que Bobbio designó a los “revolucionarios”, la democracia participativa promueve ciudadanos más atentos, informados, e involucrados en los asuntos públicos que los típicos perfiles desafectos, propios de nuestras sociedades de consumo y opinión. Individuos que quieren, saben y pueden participar en decisiones colectivas sobre temas que afectan sus vidas, sin limitar su esfera privada ni sus intereses particulares.
